Gafas de lectura modernas: la presbicia no tiene un código de vestimenta

Un día estás leyendo el menú con normalidad. Poco después, descubres que tus brazos parecen haberse quedado cortos y empiezas a alejar el móvil para enfocar las letras.

La presbicia suele comenzar a notarse después de los 40 años y forma parte de la evolución normal de la visión cercana. Las gafas de lectura pueden ayudar cuando se necesita potencia positiva para enfocar a corta distancia, aunque la graduación adecuada debe determinarse mediante una evaluación visual.

Nada de esto significa que tengas que llevar una montura tímida, marrón y elegida únicamente por su función.

Deja de tratarlas como una herramienta que debe esconderse

Las gafas de lectura aparecen en momentos muy visibles:

  • Al revisar el teléfono.
  • Durante una reunión.
  • Mientras lees un menú.
  • En una cafetería.
  • Al trabajar.
  • Cuando consultas una etiqueta.
  • Durante un viaje.

Si forman parte de tantos momentos cotidianos, tiene sentido que también formen parte de tu estilo.

Una montura roja puede ser tan deliberada como un labial. Una blanca puede iluminar el rostro. Una verde puede transformar una camisa azul. La función no elimina la posibilidad de jugar.

Una gafa para cada versión de ti

No necesitas veinte pares, pero quizá un único modelo no represente todos tus contextos.

La gafa de escritorio

Debe resultar cómoda y funcionar con la ropa que utilizas habitualmente para trabajar. Puede ser una montura gráfica, azul, negra, verde o bicolor.

La gafa que vive en el bolso

Conviene que combine con diferentes looks y que tenga suficiente personalidad para no terminar olvidada en el fondo. Un habana, coral o azul profundo puede funcionar como semineutro.

La gafa de casa

Aquí puedes permitirte el modelo más divertido. Amarillo, naranja, blanco o una forma que quizá no llevarías a una reunión formal.

Tener varios pares no sirve si no utilizan la graduación adecuada o si nunca están donde los necesitas. Organízalos según su uso real.

Cuatro escenas, cuatro formas de llevarlas

Reunión con camisa blanca

Prueba una montura rectangular de color. La ropa mantiene la formalidad y las gafas aportan identidad.

Tarde de lectura

Combina una montura cálida con prendas de punto, camiseta básica y pantalón cómodo. La gafa evita que el conjunto parezca improvisado.

Cena y menú diminuto

Un modelo cat-eye, rojo o blanco puede funcionar como accesorio incluso antes de que necesites leer la carta.

Fin de semana con denim

Cualquier color intenso encaja con el tejido vaquero. Una montura amarilla, verde o coral puede sustituir a otros accesorios.

Elige primero la graduación y después el personaje

La moda no debe ocultar la función.

Las gafas pregraduadas incorporan la misma potencia en ambos ojos. Cuando existe una diferencia relevante entre ellos, astigmatismo, visión borrosa también de lejos, molestias persistentes o dolores de cabeza, es recomendable realizar una revisión y valorar una solución personalizada.

Perspektiv ofrece su colección de lectura entre +1,00 y +3,50 dioptrías, con modelos negros, blancos, verdes, azules, rosas, coral, habana y combinaciones bicolor.

No elijas una potencia mayor porque la letra se vea más grande durante una prueba rápida. La graduación correcta es la que permite leer de forma cómoda a la distancia real en la que utilizas el libro, el móvil o el documento.

La edad no tiene un color obligatorio

Necesitar gafas para leer no cambia tu personalidad. Solo añade un nuevo accesorio al armario.

Puedes convertirlas en una parte reconocible de tu imagen, alternarlas según el look o utilizarlas como el punto de color que antes aportaban unos pendientes.

La presbicia es funcional. La montura puede ser todo lo contrario.

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