Cómo combinar gafas de colores sin convertir tu armario en un puzle

Una montura amarilla puede parecer complicadísima cuando está sola en una caja. Sin embargo, junto a unos vaqueros, una camiseta blanca y unas zapatillas sencillas, deja de ser “demasiado” y se convierte en el detalle que da sentido al look.

Las gafas de colores no exigen comprar ropa nueva. Lo que necesitan es una pequeña estrategia. Estas siete fórmulas funcionan con prendas que probablemente ya tienes.

Fórmula 1: ropa neutra y gafas protagonistas

Es la forma más sencilla de empezar.

Combina negro, blanco, gris, beige, denim o azul marino y deja que la montura aporte el color. Unas gafas rojas sobre una camisa blanca y unos vaqueros tienen presencia, pero el conjunto sigue siendo fácil de llevar.

También funciona con un total look negro. En ese contexto, una montura turquesa, coral o amarilla actúa casi como una pequeña pieza gráfica sobre el rostro.

Fórmula 2: repite el color una sola vez

No es necesario que las gafas combinen con cada elemento. Basta con repetir su tono en un detalle pequeño:

  • Montura roja y labios rojos.
  • Gafas verdes y bolso verde.
  • Montura azul y calcetines azules.
  • Gafas amarillas y un estampado que contenga amarillo.
  • Montura coral y manicura en un tono parecido.

La repetición hace que la elección parezca intencionada sin convertir el outfit en un uniforme temático.

Fórmula 3: utiliza el denim como mediador

El tejido vaquero tiene una capacidad especial para convivir con casi cualquier color.

Una camisa denim suaviza una montura naranja. Un pantalón vaquero equilibra unas gafas amarillas. Una chaqueta azul funciona como base para monturas rojas, verdes o rosas.

Cuando no sepas con qué combinar un color, prueba primero con denim y una prenda blanca. Es el equivalente estilístico a pulsar el botón de reinicio.

Fórmula 4: busca colores vecinos

Los colores situados cerca unos de otros producen combinaciones fluidas:

  • Azul y turquesa.
  • Verde y amarillo.
  • Rojo y coral.
  • Rosa y lila.
  • Marrón y naranja.

Una montura verde con una camisa azul puede tener más personalidad que la misma gafa con una prenda exactamente del mismo tono. No se trata de copiar el color, sino de crear una pequeña conversación entre ellos.

Fórmula 5: prueba con un contraste complementario

Cuando quieras un efecto más atrevido, utiliza colores opuestos o con bastante contraste:

  • Azul con naranja.
  • Morado con amarillo.
  • Rojo con verde.
  • Rosa con verde intenso.

La clave está en controlar las cantidades. Puedes llevar una gran superficie azul y una pequeña montura naranja, en lugar de repartir ambos colores al cincuenta por ciento.

Fórmula 6: roba un tono de tu estampado

Si llevas una camisa, vestido o pañuelo estampado, busca el color menos evidente del dibujo y repítelo en las gafas.

Una montura azul puede recoger una pequeña línea azul de una camisa multicolor. Una coral puede conectar con una flor diminuta de un vestido. Este recurso hace que el look resulte coordinado sin parecer excesivamente preparado.

Fórmula 7: deja de intentar que todo combine

También existe la opción más Perspektiv: elegir el color porque te gusta.

Una montura puede romper voluntariamente la armonía de un conjunto. El resultado funciona cuando la llevas con seguridad y el resto del look no compite en todas las direcciones a la vez.

Una regla práctica consiste en limitarte a dos o tres focos visuales potentes. Si las gafas ya tienen mucho color, quizá no necesites además unos pendientes enormes, un estampado XXL, un sombrero llamativo y cinco collares.

Combinar no siempre significa igualar. En muchas ocasiones significa conseguir que elementos distintos parezcan pertenecer a la misma persona.

es_ESES